Pilato llamó a Jesús y le dijo. “¿Eres tú el rey de los judíos?”. Jesús contestó: “Mi Reino no es de este mundo. Si fuera de este mundo, mi guardia habría luchado para que no cayera en manos de los judíos. Pero mi Reino no es de aquí.” Pilato le dijo: “Luego eres rey…”. Jesús contestó: “Tú lo dices: soy Rey. Yo para esto he nacido y he venido al mundo: para ser testigo de la Verdad. Todo el que es de la Verdad escucha mi voz.” Pilato le dijo: “”Y,¿qué es la Verdad.” (Jn. 18, 33-38)

 

Viernes Santo

 

¿Por qué, Jesús de Nazaret Crucificado, quieren quitarte también hoy de nuestra vista? ¿Qué  has hecho para que así se te rechace? ¿A quién  has ofendido? A ver: ¡que nos presenten  un solo hombre a quien  hayas herido, dañado u ofendido!

¿Qué nos has enseñado, a dónde nos llevan tus palabras, a dónde tu Evangelio? ¿A la violencia, a la crueldad acaso, al vicio, a la explotación, a las hostilidades, a la guerra quizás? Repaso tus discursos y sólo encuentro palabras de bendición y de misericordia, de salud, de alegría de vivir, de paz y de hermandad universales:

.- “Amaos los unos a los otros como yo os he amado”. “Amad a vuestros enemigos”. “No juzguéis, no condenéis”. “Perdonad y seréis perdonados”. “Por el amor que os tengáis reconocerán que sois mis discípulos”,…

Y hoy, desde la cruz en la que, por nuestra salvación estás clavado, respiras por la herida del perdón universal:

.- “Padre, perdónalos, que no saben lo que hacen”. “Hoy estarás conmigo en el paraíso”. “Ahí tienes a tu Madre”…

¿Son éstas proclamas de sedición, de soberbia, o de venganza? Mal que bien podemos comprender a aquellos hombres de tu tiempo a quienes la cercanía de tu luz deslumbrante, cegaba su mirada, duros de cerviz y lentos para entender, el misterio de tu divinidad jamás imaginada.

Pero, ¿y nosotros? Los sabios en toda ciencia, los expertos en toda materia, nosotros que dominamos el universo mundo, el átomo y el espacio…,¿no somos capaces de descifrar el signo de una cruz en la que te has dejado coser a martillazos?

           

Jesús de Nazaret, perdona, una vez más, la vanidad y la ignorancia de quienes, con  ingenua credulidad, nos postramos ante astrólogos y nigromantes y te negamos un palmo de pared en nuestra escuela y un bloque de granito, en el que levantar un crucero en el camino. Discúlpanos, Jesús de Nazaret.

Como tantas veces en la historia, estos antojos pasarán y tú seguirás, levantado sobre la tierra, bendiciendo y salvándonos, aún a contra corriente, de nuestra distracción y de nuestro olvido, Jesús del Viernes Santo.

 

P.Gago. De su programa "Alboradas"