Cumplir años es un lío

 

Cumplir años en un día clave para tu salud es una experiencia más allá de lo anecdótico o coincidente. Si, además, cumples un puñado colmado, remecido y en propuestas de cuidados especiales para mitigar dolores (incidentales o sistemáticos, dice la médico) el lío mental se enrarece más aún. Porque, si por otra parte te llenan el móvil de “esemeeses”, el correo electrónico lo saturan de emails, de cartas y tartas de felicitación y maravillosos deseos de mejoría, el contrasentido se enrarece más todavía. No terminan ahí los sudores.

Queda uno y principal. Los sanitarios de atención primaria, buscando apoyo en especialistas en tratamientos del dolor, te adoctrinan en la humanización del sufrimiento y afinan sus propuestas hacia la eliminación de cuanto sea posible. Todo lo cual puede entrar en conflicto con la doctrina cristiana del sufrimiento según la cual toda la amplia gama de ayes y aflicciones que acampan en el hombre a lo largo de su vida pueden tener un referente sublime e inamovible: Jesús crucificado cuya Pasión y Muerte hemos de “completar”. Este planteamiento extremoso puede centrar la cuestión, aunque sólo sea de modo retórico.

Desde la misma experiencia evangélica, la acción de Jesús – como el Gran Samaritano que nos manda hacer lo mismo-, está llena de curaciones, de mandamientos apostólicos de bendición y alivio de dolores, Jesús calma el hambre de las multitudes, los salva de sus apreturas, quiere para ellos la mejor calidad de vida como signos de la gran liberación del mal (pecado) que ofrece a la humanidad. Posteriormente serán los teólogos y los tratadistas espirituales quienes “interpreten” el sentido del dolor en la vida de Cristo y en su aplicación a sus seguidores.

El amor a Dios y al prójimo los resume Jesús en la parábola del Buen Samaritano al decirnos: Ve y haz tú lo mismo. Dice a los sanitarios: Alivia sus dolores cuanto puedas. Dice al enfermo: Colabora en lo que esté a tu alcance para resolver tu situación dolorosa aplicando aquellos medios ordinarios que mitigan y alivian las molestias que te aquejan. Repite el médico: ¡Actitud positiva, ánimo, que el enfermo es el primer medicamento ¡Ojalá llegaran hasta la eliminación total! Siempre quedarán y aparecerán nuevos flecos de sufrimientos que permitirán esa libre y voluntaria sublimación, sin necesidad de buscar tus “propios” inventos. Descubramos la voluntad salvífica de Dios que se manifiesta en las circunstancias humanas “sistemáticas o incidentales”, como camino seguro de fidelidad; en todo caso, nuestros sacrificios o privaciones, por ser propios serán de menor valor que los que muestran claramente la Voluntad de Dios.

Puede que todo esto parezca una simplificación del problema, puede que no sea siquiera un problema, puede que sólo sirva de reflexión sobre las experiencias personales que cada uno puede elaborar. Sirva como cierre de un día lleno de contradicciones, paradojas y sentimientos encontrados. En cualquier caso, fue un día feliz.


José Luis Gago, con la complementación de Fray Manuel.
4 de Julio, 2012


 

Sacado de la publicación digital “Olla de Grillos”.