Búsqueda

 

Se estrella el pensamiento contra el sueño
y se rompe en mil y un desvaríos
inocentes, crueles, ingenuos, maliciosos.
Esperas al silencio para embridar el paso
y en vez de claridad
se asoma la locura y cabalga desbocada
rompiendo paradigmas, quebrando teoremas,
sembrando conjeturas, poniendo en el camino
añagazas y lazos de tropiezo.
Dolorosa es la búsqueda,
fatigosa la andadura.
La verdad es esquiva y huidiza,
no se deja atrapar hasta que se te acerca
y te sumerge en su ser.
Mientras tanto,
el error, la aberración y el desatino
trenzan los pies y empujan al vacío
desde donde sólo se puede mirar a ciegas
o entretenerse con la ritual adivinanza
a que hemos reducido el juego de la razón.
No obstante, también en el destierro
amanecen jornadas de esperanza
que estimulan la fe en la Palabra única
que no cesa de hablar y hablar hasta la afonía.
Para escuchar su voz y traducir sus labios
es preciso abrazarla hasta la asfixia,
creerla a cierra ojos y proclamarla a gritos
en la bóveda rotunda del propio corazón.
La Palabra es la verdad.
Bueno es saber, sin embargo,
que se oculta en la nube imprecisa, en la brisa sutil,
en el susurro en que se gusta envolver.
Al final,
se asoma, aparece y se acomoda
en el alma siempre abierta de los limpios.

 

14 de Mayo de 2011