Volar

 

Rondaba yo los cinco años. Un día, como tantos otros de aquel verano campestre y pueblerino, acompañaba a mi abuelo en su paseo matinal, apenas amanecido el día. Los vencejos hacían añicos la tersura de la aurora con su griterío jubiloso y su vuelo prodigiosamente alocado. Aún no habíamos perdido de vista la cerca de la huerta familiar, cuando mi abuelo, de memoria quebradiza para las pequeñas cosas, soltó mi mano y exclamó:

.- ¡Otra vez olvidé los lentes! ¡Anda, ve a casa y tráemelos; seguro que los he dejado sobre la mesa de la cocina...! ¡Vamos... vuela!

.- ¡Vuela, vuela..!, repetí yo remedándole. ¡Abuelo... Sólo vuelan los pájaros!, le dije.

.- Los pájaros... y los ángeles, me replicó. Y tú tienes un poco de ambos: alegre como un jilguerillo y limpio como un ángel... ¡Anda, vuela de una vez y tráeme los lentes...!

Regresé “volando” hacia la casa. Y mientras corría, con la ligereza de la niñez intrépida, movía los brazos simulando el batir de alas de las aves rapaces que veíamos sobrevolar huertos y viñedos. Sentí entonces la seducción de volar que mi fantasía infantil agudizaba y que ya no me abandonaría nunca más.


Poco tiempo después, todavía en un libro para niños, descubrí la bella mitología de Ícaro, el joven cretense que, en el intento de evadirse del laberinto de Creta, se lanza al espacio, junto con su padre, armados de un ingenio fabricado de grandes plumas de ave argamasadas con cera. El ansia de libertad, la belleza del firmamento y el placer de volar cierran sus oídos a la recomendación de Dédalo: “¡No vueles tan alto que el sol te deshaga las alas!” Ícaro surca el espacio, ebrio de sensaciones, se eleva, se remonta sin límites... hasta que el sol derrite y quema el artificio volador: Ícaro desciende vertiginosamente y se precipita en el mar, acabando de esta manera su aventura. La experiencia de volar le importó más que la vida.

¡Volar...! Volar es....:

Alzarse...           Despegar...           Planear...           Navegar...
Deslizarse...
           Saltar...           Hender...           Desaparecer...           Aletear...
Surcar...
           Flotar...           Descender...           Abatirse...
Revolotear...
           Posarse...           Remontar...           Bajar...           Relanzarse...
Dominar...
           Sentirse libre...           Romper los límites...
Superar los elementos...
           Vencer a la naturaleza….

En fin... ¡Vivir... Volar!