En la salud...

Por alusiones

Bien es verdad que han sido alusiones implícitas, pero la referencia es de fácil identificación. En la anterior colaboración a esta Olla de Grillos, fray Salus, prior, filosofaba sobre “el lento pasar de las horas”. En el texto aludía a “un fraile de la comunidad (que) apenas podía andar y tenía que valerse de la silla de ruedas… Todo fue quedando atrás para recuperar la normalidad que creíamos nunca iba a volver.” Efectivamente, así ha sido.

Después de casi tres años de enfermedad, con la alternancia de hospitalizaciones, sesiones de diálisis, tratamientos de quimioterapia farmacológica, múltiples consultas a diversos especialistas, etc, etc, el fraile de la silla de ruedas y del bastón de paseo, hoy vive en comunidad en una normalidad casi plena. El juicio de los médicos se simplifica en esta sentencia: “Esta enfermedad no se cura, pero remite… a temporadas.”

El hecho sustancial es, la superación de todos los síntomas y efectos visibles de la enfermedad. Los comentarios y apreciaciones fraternas que al respecto se hacen, suelen detenerse en la satisfacción “por el hermano perdido”… La realidad profunda que el protagonista de esta sencilla historia describe va más allá: se siente beneficiario de un muy especial favor de Dios manifestado en la recuperación de la salud. No porque se sienta merecedor, no ya de un milagro de los de canonizar, ¡ni siquiera de un milagro de la última escala! La certeza, no obstante, de una “actuación de Dios” le viene al considerar el gran grupo de amigos que, desde el inicio de su enfermedad, le han pedido a Dios una especial misericordia hacia ese afortunado fraile. Tantas personas rezando amorosamente, han logrado del Padre bondadoso un especial favor. Porque lo ha sido; en palabras de uno de los nefrólogos: “no es fácil, ni frecuente salir de una insuficiencia renal aguda”.

La oración de muchas, muchas personas ha conseguido lo que pedían: la ampliación de plazo, la superación de la enfermedad o, al menos, de sus efectos. ¿O es que tanta fe, tanta oración, tanto amor no iban a conseguir su objetivo? A mí, modestamente, nadie me lo quita de la cabeza.


Fray José Luis Gago, O.P.
San Pablo y San Gregorio.
Valladolid, 25 de Mayo 2011


 

Sacado de la publicación digital “Olla de Grillos”.