... y en la enfermedad.

Saque de esquina

Hace ya un par de años que, sin previo aviso ni autorización, se coló en mi vida un puñado de palabras con las que no contaba… ¡ni falta que hacía! (Al menos, eso es lo que yo pensaba…)

El hecho es éste: Andaba metido de lleno en mil y una cosas con un entusiasmo digno de buena causa. Todo me parecía digno de entrega y dedicación. Un día me invitan a visitar a un médico y…¡ ya no sales del circuito! Tardan más o menos en investigarte y, al final, te ponen en la solapa una pegatina con palabras sueltas que resultan nuevas y que te hacen pensar en algo diferente. Hasta ese día hablas con la rutina de un modesto diccionario, pero esa mañana te sorprenden con palabras inéditas, más sonoras y procedentes de otras etimologías. Así, empiezan a hablar de mieloma, diálisis, cifoplastia y términos parecidos. Te las van soltando como quien habla del último fichaje del Barsa. Vuelves a casa con la sensación de que te han metido, sin tú quererlo, en uno de esos juegos ingenuos de los niños cuyo alcance y diversión no eres capaz de apreciar. Sin embargo, algo más profundo se te ha metido entre las venas: resulta que estás enfermo: los mejores te tranquilizan: ¡Esa enfermedad se cura en un 65 por ciento…. Los que entienden lo nombran con todas sus letras, en traducción popular: “Mieloma múltiple”, un cáncer, dicen que “benévolo”. El hecho es que esas palabrejas trasladan el centro de atención e interés a otro núcleo de vida. Cambia notablemente tu pensamiento, tus proyectos, tus objetivos. Lo que hasta ahora te preocupaba, pasa a segundo o tercer plano. Y resulta que, ¿sabes a Quién recurres en esta nueva situación…?

Eso quería recordarte: que, sin desinteresarte por nada realmente importante, busques en tu vida esas dos o cuatro palabrejas que sí pueden remover tu “primer principio vital”. Seguro que no hace falta pronunciar su nombre. Vuelves a Él con los ojos cerrados. Y empiezas a recordar el griego y sus etimologías.


Fray José Luis Gago, O.P.