GRACIAS porque al final del día, podemos agradecerte, Señor, el don del pensamiento, la capacidad de discurrir, de juzgar, de imaginar. Nos has dotado de racionalidad, de cordura y de inteligencia, poderosa potencia participada de Ti, el único sabio, omnisciente y creador. Te doy gracias porque nos has puesto a pensar, a buscar la verdad, a inventar argumentos, motivos y razón de las cosas, los porqués del universo y el pequeño porqué de nuestro corazón inquieto, tantas veces esquivo a tu voz de verdad y justicia.

¡Qué espectáculo tan deslumbrante escuchar a los sabios esgrimir las razones y causa de las cosas, indagar en las minas del saber, describir la trayectoria de la verdad! ¡Qué recital de luces la disertación de los maestros, la declamación de sus memorias! ¡Qué trabajo tan noble el de pensador, qué juego tan placentero el de armar y desarmar los argumentos de razón! Felices, orgullosos y comprometidos deberíamos sentirnos los seres racionales por esta facultad, de Ti participada, Señor de la Verdad; esa potencia intelectual que nos capacita para la comprensión, para el pensamiento, actividad vital por excelencia.

Nos has hecho pensadores de vocación, de oficio y, así, entre todos, vamos completando la creación que Tú iniciaste prodigiosa. Eso que llamamos progreso y civilización son frutos de tu poder y de tu inteligencia distribuida a raudales entre estas criaturas que te has inventado. Al darte gracias, Señor Dios nuestro, proclamamos tu bondad y tu misericordia, te damos gracias porque no te cansas de ser disculpador de nuestras falacias, perdonador de nuestra soberbia, olvidador de nuestra suficiencia. Haz que nuestra inteligencia discurra por la verdad que a Ti lleva y que eres Tú, Dios y Señor nuestro. Amén.

   (De su libro “Gracias, la última palabra”)

 

Con la voz del P. Gago :

(Por cortesía de COPE)