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En el trato del hombre con el hombre
ha de prevalecer, a toda costa,
por encima de todo, la sinceridad.

Que sepa todo el mundo
que tu palabra es exacta traducción
de tu pensar y de tus sentimientos.
Que no exista doblez.
No haya doble baraja
en el ameno juego
de tu conversación o de tu trato.

Tallarás, día a día, verbo a verbo,
la auténtica escultura de ti mismo.

 

Con la voz del P. Gago:

(Por cortesía de Mari Cruz Castuera)