1-001

Deja que la palabra salga bruñida y limpia de tu boca.
Que tu mente la engendre entretejida de verdad.
Que el corazón la aliente con el amor más ancho
y brote de tu paladar
con el perfil inconfundible de lo auténtico.

Que el tono de tu voz sea templado y cálido.
Que todo lo que digas sea terso y amable,
sin esquirlas o aristas
que rocen la piel de tu hermano.

Así, toda palabra que salga de tu boca
será lejana imagen,
pero imagen, al fin –
de la Palabra eterna que se hizo carne nuestra.

 

Con la voz del P. Gago:

(Por cortesía de Mari Cruz Castuera)