3-027

Donde poses los pies
deja perfume y sabor de dulzura.

La sonrisa sincera,
la mano abierta.
El favor a cualquiera,
el perdón y la caricia,
el llanto compartido.
La paciente postura del que escucha
la dolencia y desgracia del vecino.

Dondequiera que estés siembra paz, optimismo y armonía.

 

Con la voz del P. Gago:

(Por cortesía de Mari Cruz Castuera)

3-029

Es ley de Dios que tú y yo nos amemos.
Es fuerza que me ayudes y yo te ayude.

Nadie es tan indigente
que no tenga algo que dar.
Nadie tan rico
que no sienta necesidad
que otros puedan colmar.

Yo no puedo andar
sin el cayado de tu brazo.
Y tú, sin el de otros o el mío.
Nadie lo tiene todo y el otro nada.

Por eso hemos de dar lo que tenemos
y si no, pedirlo humildemente.

 

Con la voz del P. Gago:

(Por cortesía de Mari Cruz Castuera)

3-031

Para el hombre amargado todo es malo,
todo es falso, dañino, insoportable.
Nunca está satisfecho.

Le molesta y le irrita
cualquier contrariedad.
Vive así: sin aliento ni alegría,
en constante tortura y pesadumbre.

Sí, es verdad que hay tristezas en la vida.
Mitiguemos su efecto con serena paciencia.

En el rostro, siempre un gesto propicio.
En el hablar, la palabra amansada.
Y en la mente, el pensamiento recto.

 

Con la voz del P. Gago:

(Por cortesía de Mari Cruz Castuera)

3-033

El primer grito del hombre es el llanto
y el dolor, su pertinaz compañero.
Algunas de estas lágrimas destilan
del tronco de la vida misma.

No añadamos con nuestra tosca maldad,
heridas, golpes, o zarpazos
al pecho o al rostro de los hombres.
Bastantes sufrimientos soportamos
sin que nadie los cause.

Sea la bondad
la mano extendida a los hombres.

 

Con la voz del P. Gago:

(Por cortesía de Mari Cruz Castuera)

3-038

Quien arroja una piedra a los pájaros los espanta.

El que moja su lengua en la mendacidad,
en la murmuración o en la insidia,
destruye la amistad, envenena el amor,
quiebra el respeto, levanta suspicacias...
Mancha el honor.
Valores todos ellos a los que,
uno a uno, tenemos derecho.

Sea tu conversación como tu juicio,
constructiva y elevada.

Si no puedes elogiar, ¡enmudece!

 

Con la voz del P. Gago:

(Por cortesía de Mari Cruz Castuera)

3-055

Mientras tenemos tiempo,
hagamos el bien.
Que es la vida del hombre
como la brizna de hierba,

que hoy rebrilla espléndida
y mañana amanece

reducida y marchita.

El tiempo es el camino que,
a medida que lo pisamos,
se acorta, se reduce,

se torna irreversible

Como en el cuento infantil,
deja a tu paso señales de bondad,
que a otros indiquen la vereda

que lleva al destino certero.

 

Con la voz del P. Gago:

(Por cortesía de Mari Cruz Castuera)