1-001

Deja que la palabra salga bruñida y limpia de tu boca.
Que tu mente la engendre entretejida de verdad.
Que el corazón la aliente con el amor más ancho
y brote de tu paladar
con el perfil inconfundible de lo auténtico.

Que el tono de tu voz sea templado y cálido.
Que todo lo que digas sea terso y amable,
sin esquirlas o aristas
que rocen la piel de tu hermano.

Así, toda palabra que salga de tu boca
será lejana imagen,
pero imagen, al fin –
de la Palabra eterna que se hizo carne nuestra.

 

Con la voz del P. Gago:

(Por cortesía de Mari Cruz Castuera)

1-025

En el trato del hombre con el hombre
ha de prevalecer, a toda costa,
por encima de todo, la sinceridad.

Que sepa todo el mundo
que tu palabra es exacta traducción
de tu pensar y de tus sentimientos.
Que no exista doblez.
No haya doble baraja
en el ameno juego
de tu conversación o de tu trato.

Tallarás, día a día, verbo a verbo,
la auténtica escultura de ti mismo.

 

Con la voz del P. Gago:

(Por cortesía de Mari Cruz Castuera)

1-150

Sea tu corazón horno encendido
donde cocer el pan crujiente y tierno
que repartas sin tasa a cuantos te rodean.
Sea tu corazón fuente sin cerca
abierta a cuantos pasan sedientos a tu lado.

Sea tu corazón refugio de montaña
donde buscan cobijo los hombres fatigados.
Sea tu corazón hospital ambulante
donde curen sus llagas los heridos de penas.

Sea tu corazón, corazón bautizado de evangelio.

 

Con la voz del P. Gago:

(Por cortesía de COPE)