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Sea tu corazón horno encendido
donde cocer el pan crujiente y tierno
que repartas sin tasa a cuantos te rodean.
Sea tu corazón fuente sin cerca
abierta a cuantos pasan sedientos a tu lado.

Sea tu corazón refugio de montaña
donde buscan cobijo los hombres fatigados.
Sea tu corazón hospital ambulante
donde curen sus llagas los heridos de penas.

Sea tu corazón, corazón bautizado de evangelio.

 

Con la voz del P. Gago:

(Por cortesía de COPE)