Viernes Santo

 

Huyeron los discípulos,

dejando a Jesús abandonado

a las turbas mercenarias.

Lo prendieron

y acabó en el patíbulo crucificado.

Con igual fragilidad,

ante cualquier ocasión,

apostatamos

de la amistad que un día

prometimos a Dios.

El temor, los complejos,

la inseguridad nos llevan

con frecuencia

a dejar a Dios tirado

en el camino sinuoso

de nuestra vida