“De niño, aquellos frailes me producían una misteriosa atracción”, nos revelaba fray José Luis Gago, argumentando su vocación tan temprana. La proximidad de la casa paterna y las concurrentes visitas de Ángel y Eugenia, sus padres, al convento de San Pablo, favorecen habituales contactos infantiles con los dominicos y su precoz respuesta a Dios en la Orden de Santo Domingo.

El ocho de agosto, la Iglesia y los dominicos celebran la festividad de santo Domingo de Caleruega, su fundador. Con este motivo, mostramos un lugar, eminentemente dominicano, que durante mucho tiempo había sido "la cenicienta" de los santos lugares de la Orden.

Al P. Gago, ya afectado por el mieloma, se le encomienda, tras un inicio anterior de Fr. Aniano Gutierrez, le tarea de la restauración de "La santa cueva de Santo Domingo" en Segovia. A pesar de su ya deteriorada salud, el P. Gago acoge este cometido pleno de entusiasmo, tesón e ilusión. Apoyado por la Provincia de los dominicos y con la colaboración del destacado restaurador D. Felipe de Frutos Illana, remata aquella -entonces-, "sinfonía incompleta".

Aún cuando, en justicia, se debe destacar a Fr. Antonio Abad, que realiza la consumación plena de la obra, por cuanto el P. Gago, aunque lo desea, sus fuerzas naturales le hacen imposible cualquier desplazamiento.

Ofrecemos en homenaje a Santo Domingo y al P. Gago, la divulgación de lo que hoy es un digno y estético lugar dominicano, merecedor de una visita e inmejorable escenario para la oración.

Desde la responsabilidad de Superior de su comunidad, el P. Gago reflexiona sobre aspectos de la vida comunitaria.

 

Segunda parte del video-resumen del programa "Un día en la vida de..." que TVCyL dedicó a José Luis Gago.

 

 

Primera parte del video-resumen del programa "Un día en la vida de..." que TVCyL dedicó a José Luis Gago.

 

 

En esta pequeña entrevista, el Padre Gago, ya con su enfermedad, y la prespectiva de toda su vida, nos ofrecía un repaso a su vocación dominicana.

¿Cómo fue tu vocación? Todo comenzó como un sueño infantil. Tenía entonces 10 años. La cercanía con los frailes dominicos de mi ciudad natal, Palencia, fue creando en mí una especie de fascinación. Me cautivaba la belleza de su estampa ....