Jn. 3, 16-18

Porque tanto amó Dios al mundo que dio a su Hijo único, para que todo el que crea en él no perezca, sino que tenga vida eterna. Porque Dios no ha enviado a su Hijo al mundo para juzgar al mundo, sino para que el mundo se salve por él. El que cree en él, no es juzgado; pero el que no cree, ya está juzgado, porque no ha creído en el Nombre del Hijo único de Dios.

 

En el nombre
del Padre, del Hijo, y del Espíritu Santo.
Millones de creyentes repetimos,
con un gesto frontal y significativo,
esta expresión cargada de misterio;
de misterio y de amor.

Por la fe sabemos los cristianos
que Dios
es uno en su divina esencia
y a la vez son tres y diferentes Personas.
Lo creemos
porque así nos ha sido revelado.

Pero se ha dicho más: "si alguien me ama,
- lo dijo Jesucristo -
el Padre, el Espíritu y yo mismo
habitaremos en su corazón",

como expresión de amor
.

Cierro los ojos y creo.
Dios hace los demás
.

(De su libro “Minihomilías. Ciclo A”)