El pasado 14 de febrero se presentó el libro póstumo del dominico fray José Luis Gago del Val, OP (Palencia, 1934 - Valladolid, 2012). El acto tuvo lugar en el Convento de San Pablo y San Gregorio de Valladolid. Fue presentado por fray Salustiano Mateos OP, Prior del Convento; D. Luis Jaramillo, director de COPE Castilla-León y Dª. Mónica González,  directora de  Ediciones Narcea y responsable de la edición.

 

D. Luis Jaramillo, director de COPE Castilla y León, abrió el acto de homenaje reconociendo que el Padre Gago, fue un “periodista de raza, comunicador de primera y persona adelantada a su tiempo. Referencia y maestro para muchos profesionales de la radio”. En la radio dio cauce a su primera vocación: sacerdote dominico; y se sirvió de los medios de comunicación para “transmitir y comunicar, convencer con la razón, ilusionar y emocionar con la palabra”, como buen fraile predicador.

El Padre Gago tenía una idea muy clara de lo que tenía que ser una radio al servicio de la Iglesia: Lo suyo no erahablar para los convencidos, sino que lo suyo era llevar esa voz también a los alejados. Conseguir emplear aquel novedoso medio de comunicación como era la radio, para difundir el mensaje cristiano sin el lenguaje,  a veces complejo, que usa la Iglesia. Sin tecnicismos, que solo llegan a comprender los iniciados. Por esa razón, siempre creyó en una radio generalista, abierta, en la que cupiera cualquier tema; seguida por creyentes y no creyentes, tolerante, alineada con los valores y principios de la Iglesia sí, pero respetuosa con todos, dispuesta a servir a la verdad y a crear una mejor sociedad, para servir así a la Iglesia”, continuó Jaramillo.

Repasó la trayectoria de José Luis Gago en la radio, especialmente el tiempo que estuvo de Director General COPE. Tiempo durante el que fue capaz de superar divisiones y desacuerdos y aglutinar las emisoras “populares” en una cadena: la cadena COPE, situándola a la altura y categoría que las otras grandes cadenas. Fue, el tiempo de las «estrellas» de la COPE y de su Programación Religiosa. En el año 2000 dejó su trabajo en COPE, pero nunca se desligó de los medios de comunicación, colaborando en programas de televisión, radio, internet… Hasta meses antes de su fallecimiento, mantuvo su colaboración en COPE-Valladolid con un comentario al Evangelio de cada domingo.

Jaramillo anunció al término de su intervención que, como homenaje a su persona y por lo que significó el Padre Gago para la COPE de Valladolid y para la ciudad, y a petición del propio arzobispo de Valladolid, D. Ricardo Blázquez, se va a «bautizar» el estudio central de la COPE vallisoletana con el nombre de José Luis Gago.

 

La directora de Ediciones Narcea, Dª. Mónica González, presentó, propiamente, el libro póstumo del Padre Gago: “Gracias, la última palabra”. Una obra que es culminación y “confesión” de su vida. Una vida dedicada a los demás: a su comunidad, familia, amigos,  a la vida, a la radio y a “tantas cosas que nos hablan de un hombre con el corazón lleno”. Es un libro lleno de optimismo, como queda recogido en la introducción: “En un mundo tan apegado a la negrura y la intrascendencia es reconfortante encontrar personas como el Padre Gago que transmiten optimismo real ante la vida. Esto es lo que se percibe en cada acción de gracias de este libro, que nos hace caer que estamos rodeados de pequeños detalles y de gestos sencillos de los que apenas nos damos cuenta y que son un filón inagotable para mostrar nuestro agradecimiento a Dios”.

La directora de la Narcea reconoció que escribir no solo fue una de las pasiones de la vida de fray. José Luis, sino también una bella contribución a sacar lo mejor de cada persona, en un canto agradecido a la vida. Terminó su intervención dando gracias por el autor quien, aunque no está ya físicamente con nosotros, está en sus libros, perdura en sus escritos:”Gracias Dios por todo, y sobre todo, por José Luis”.

 

Fr. Salustiano Mateos, prior del convento de San Pablo y San Gregorio, destacó la coherencia entre lo que Gago escribió y vivió: “El contenido del libro,  no es producto de una elucubración intelectual, amasijo de ideas bien entrelazadas, sino que es expresión de una forma de vivir que queda plasmada en un escrito. Es gratificante comprobar que lo que dice no es mera teoría, sino lo que él vivía. Lo que escribió es lo que vivió». Son una confesión amasada en mucho tiempo de silencio, de soledad, de encuentro con la fuente de la vida, de encuentro con Dios.

Del libro sorpren de -destacaba el P. Salus- que, “aunque muchas de esas reflexiones las escribió ya desde la experiencia del dolor por su enfermedad, el libro sea un canto a la vida, cuando él se encontraba tan cerca de la muerte siendo, además, consciente de ello”.

El libro lo componen cien reflexiones realizadas por Gago sobre las cosas cotidianas de la vida. Aquello que nos rodea, algo que nosotros no somos capaces de detenernos a valorar y él quiere hacerlo en la reflexión. Cada capítulo comienza con las palabras “Gracias porque al fin del día…” y después, da gracias a Dios por todo: por la vida, por la palabra, por la salud, por la enfermedad, por la familia, por los pobres, por la humildad, por la amistad, las fiestas, la música, Jesucristo… En fin, por todo lo que nos rodea. Una meditación y todo un canto a lo que era fray. José Luis Gago: “un amante de la vida”.

“¿Qué queda tras la lectura de este hermoso libro?” -se preguntaba el prior-. “Pues queda la grata sensación de haberse topado con una persona vitalista, entusiasta de haber vivido y haber descubierto en el trascurso de su vida las huellas claras de Dios. Y son esas huellas, las que le conducen a esperar con confianza todo lo bueno que ha de venir. De ahí nace su optimismo, el que él transmitía con su forma de afrontar lo que el día a día le iba proporcionando. Optimismo que él sabía expandir como forma de colaborar a crear una atmósfera de amistad y cordialidad”. Por eso a él le debemos el agradecimiento.

Concluyó el P. Salus, con las mismas palabras con las que se cierra el libro: “A él que supo sembrar a su alrededor alegría y esperanza, podemos gritarle desde esta orilla: Gracias, José Luis, por dejarnos entrar en ese recinto personal donde guardabas estas escuetas reflexiones, reflejo nítido de ese mundo tuyo rico y valioso. ¡Gracias José Luis por este regalo!”.

 

"Gracias, la última palabra" en la Editorial Narcea

 

Vea el vídeo completo del evento (ofrecido por gentileza de "Iglesia en Valladolid"):