Al Padre José Luis Gago, O.P.

 

Ángel de ojos azules, vas sin duda

al lugar que mereces en la Gloria

dejándonos impreso en la memoria

el buen hacer, la mano que te ayuda.


Tu rostro dulce, tu mirada aguda,

la huella que dejaron fue notoria;

serás en los anales de la historia

la voz que a la verdad dejó desnuda.


Por el camino donde van los santos

te lleva tu fervor dominicano

dejada ya la cruz de los quebrantos.


Con Domingo llevado de la mano,

entonarás del Niño los encantos

como buen pastorcillo transmundano.

 

Carlos Malillos.

Dominico seglar.